Mi viaje a Nicaragua
Llegué nerviosa de Costa Rica a Managua, con la esperanza de encontrar a dos chicas cási desconocidas para mí, para que me acompañaran a mi meta final CONDEGA.
Mi plan era haceruna práctica de 10 semanas en La Fraternidad, un proyecto de prevención para niños/as y jóvenes. Durante ese tiempo quería vivir donde una familia nicaragüense.
En la estación de autobuses para Estelí conocí por primera vez, para mi sorpresa a mi padre anfitrión Jarquin Roque. Me admiré de que mi información era llegar donde una mujer con tres niños/as, pero muy rápido se demostró como un malentendido. A mí llegada a Condega fue recibida afectuosamente por el resto de la familia, los hermanos Armando, Angelica Bayron y la madre Julia.
Yo estaba emocionada por el recibimiento afectuoso que me ofrecía la familia, mi habitación estaba agradablemente amueblada, mi hermana anfitriona me había desocupado la suya y tuvo que vivir un buen tiempo donde su tía, lo que me fue desagradable, pero me dí cuenta rápido, que la familia se alegraba mucho de tener un "huésped" en casa. Y gracias a dios... que mis mayores temores no se hicieron realidad... esta familia no tenía letrina :).
Todos se preocuparon conmovedoramente de mí durante toda mi estancia y me apoyaron en tiempos de enfermedad, que desgraciadamente no fueron escasos. Toda la familia estuvo empeñada en configurar mi estancia tan agradabe como era posible. Me gustó muchísimo que comíeramos con frecuencia todos juntos y que pudiera hablar con la familia sobre muchas cosas y que pudiera intercambiar con ellos, lo que entre otras cosas, me llevó a la impresión general de que los Nicas son muy amables, que están gustosos dispuestos a dar información sobre su país, pero que preguntan poco sobre lo ajeno. A través de las conversaciones pude hacerme una buena idea sobre la cultura y la forma de vida, lo que valoro mucho. Uno de los puntos cúlmines familiares fue una excursión en dirección a Honduras.
Desgraciadamente hubieron acontecimientos dolorosos cuando el chico vecino fue golpeado con un cinturón. Mi familia anfitriona no podía comprender mi consternación, lo que no les quiero juzgar con dureza ya que la relación de violencia es otra allí. En mi familia anfitriona no había ninguna violencia. Yo valoro mucho la forma divertida del padre y del hermano, pero sobre todo a las mujeres de la familia, las aprendí a querer mucho. Julia fue una madre anfitriona muy cariñosa y pasé con gusto mucho tiempo con mi hermana anfitriona Angelica. Le deseo de todo corazón que encuentre otro trabajo al de la fábrica de tabaco, donde las personas se ponen enfermas... donde según mi impresión no hay perspectiva para l@s jóvenes, desgraciadamente no hay casí otro trabajo, buscar un trabajo en Managua como alternativa, me parece poco atractivo también.
Otra cosa preocupante me parece el rasismo positivo, la idea que el blanco es más valioso, que sabe más. Hubieron constantemente situaciones, donde me pareció así. Por ejemplo cuando me transfirieron las llaves del proyecto y no a uno/a de los colaboradores/as . Experiencias de este tipo me llevaron a la impresión, que la autovaloración de los Nicas, que viven en el país más castigado en el pasado, se ha deteriorado tan profundamente que necesita urgentemente ser levantada. Por otra parte me gustó ver un país con aspiraciones, porque aunque avanzan lentamente, tuve esa impresión, a través de la construcción de proyectos habitacionales, una estación de autobús, un café en la plaza panorámica, etc. Lo que encontré personalmente una lástima es que la mayoría de las cosas que hay se iniciaron y se financiaron desde el extranjero y los habitantes mismos no poseen esa posibilidad. En el transcurso de la visita a uno de los proyectos internalicé nuevamente el valor del agua potable. También en la excursión al proyecto habitacional, el de "las casas de huevos" lo encontré muy interesante y espero que se puedan realizar muchas más de esas buenas ideas y que se haga posible un nuevo sistema de repartición.
Tanto más importante considero un proyecto como LA FRATERNIDAD en esta región. Pienso que aquí se creó un lugar muy valioso para niños/as y jóvenes para poder ofrecerles por lo menos un poco de perspectivas. Desde mi primer arribo al proyecto me quedé avasallada, tantos niños/as, todos estaban dispuestos a conocerme. Me gustó muchísimo las muchas presentaciones de baile de los niños/as, pero también bailar y jugar con ellos. Me impresionaron especialmente los chicos de catorce años, con que entusiasmo participaron de la clase de flauta. Desgraciadamente tuvimos que parar por un tiempo la clase, cuando tuvimos un grave caso de influenza porcina, pero espero que los niños utilizarán de todas formas las flautas. A diferencia de los niños que conozco de mi trabajo en Austria, allí fue muy fácil motivar a los/las niños/as para cualquier actividad, cosa que me gustó muchísimo. También los/las colaboradores/as eran muy amables, abiertos a nuevas ideas y participaban con gusto cuando les sugería un programa, como un grupo de relajación sicológica. A mí personalmente me parece muy importante fomentar la satisfacción de los/las colaboradores/as cuando es posible. En punto "Proyecto" las conferencias de Rosalba me parecieron interesantes, aun cuando los contenidos coincidirían sólo en parte con talleres austriacos, pero ¿quién dice que es tan bueno lo que nosotros hacemos? Lo que me dió mucho que pensar es mi impresión del sistema escolar por ej. la clase de inglés, donde l@s niñ@s copian letras sin conocer su significado o el sistema de notas. Aparte de las desventajas del sistema escolar en general, estimo la ayuda escolar en la Fraternidad como valiosa, sobre todo que hay una pequeña biblioteca que los/las niños/as pueden usar para hacer sus tareas escolares.
En todo, juegos y danza conocí por supuesto también el otro lado de los/las niños/as, niños/as que ya no tienen padres, que viven en condiciones de extrema pobreza, que casi no tienen que comer, que sufren de enfermedades graves, donde falta la asistencia médica o que no se la pueden permitir. Estas experiencias me han conmovido mucho, sobre todo la historia de María que está gravemente enferma, de su familia y de las condiciones habitacionales, o de las tres hermanas, cuya madre había muerto hacía poco. Aquí tuve que hacer una experiencia dolorosa de la complejidad de prestar ayuda, que me llevaré para el futuro, aun cuando se esté abrumado por la pobreza, no comprar simplemente y regalar, ya que hay que pensar en muchas cosas, como por ej. la envidia y las dimensiones son difíciles de medir. Aquí me llamó la atención negativamente de mí misma, cuán rápidamente se acostumbra uno a la pobreza de la gente. Esto me fue recién realmente consciente, cuando visité un supermercado en Viena o en Suiza al observar una vaca medianamente alimentada.
Desde el punto de vista profesional pienso que hay una gran demanda sicológica de los/las niños/as y en general de los habitantes del pueblo. Ya el primer día me preguntaron en la calle donde iba a estar mi consulta. Llevé conversaciones sicológicas básicas con algunos niños, debido a que mi español es bueno hasta cierto punto y asesoría sicológica o sicoanálisis es muy difícil de realizar en otro idioma que no sea el materno y debido al corto tiempo que estuve allí. Se me presentó muy rápido la pregunta, si era bueno para los/as niños/as, si yo hubiera hablado con ellos/ellas y ellos/ellas se hubieran sentido apoyados y en cuanto se hubiera establecido una relación, me tenía que ir.
Quiero expresarle a Rosa Estela, quien dirige el proyecto mi profunda admiración. Pienso que también los/las colaboradores/as hacen un buen trabajo, sólo que desgraciadamente había mucho descontento entre los/las colaboradores/as por su salario. Esto lo puedo comprender, porque si comparamos el salario que reciben con el costo de la vida, me parece una cosa de magia la sobrevivencia. Esto es una parte, por otra parte naturalmente que también los comprendo a ustedes, Christa y Kurt, que sea posible salarios altos.
Con todo estoy muy contenta de haberme atrevido a viajar a Nicaragua. A pesar de algunas crisis de salud fue una experiencia muy importante para mí, que con seguridad me acompañará en mi camino personal y profesional. A mi familia anfitriona quiero expresarles un enorme agradecimiento y espero que sigamos manteniendo el contacto, que por el momento funciona muy bien.
A Ustedes Christa y Kurt les deseo que puedan proseguir con el proyecto con tanto entusiasmo. Me alegro que me sigan informando. Escuché que la tercera etapa estará pronto lista. ¡Me alegra muchísimo!
Querida Christa, querido Kurt, querida Rosa Estela les agradezco que me hayan posibilitado mi estadía en La Fraternidad.
Con cariño
Conny